Conocido como óxido férrico, es un polvo de color amarillo considerado a igual que el hierro II como un pigmento para utilizar diversas clases de pinturas, empleado en las industrias cosméticas e incluso es un abrasivo fino para pulir joyería. Este óxido es un buen aislante eléctrico, para el tratamiento de aguas residuales o para la elaboración de cristales semiconductores en conjunción con otros elementos.