Su uso es sobre todo en la industria de pulpa y papel en el proceso kraft. También en el tratamiento de aguas como un agente eliminador de oxígeno y como un precipitante de metales. Se utiliza en la fabricación de productos químicos como un agente de sulfonación y sulfometilación. Entre otras aplicaciones se incluye la flotación de minerales, la recuperación de petróleo, conservante de alimentos y detergente.